
Hay vacíos en la historia, hay detalles que desaparecen, que se intuyen, que se pasan por encima y que no son menos importantes que los demás que sí están. Y, sin embargo, son sobrantes a ojos del lector que está metido en esa vida de voces y búsquedas, de habitaciones y palabras, de casas para siempre y ficción. No hay nada que falte y sin embargo no existe un orden en estas memorias algo olvidadizas. El otro día hablé, a propósito de Pedro Páramo, de lo que puede dejarte una madre moribunda con sus últimas palabras -recuerdos, llaves, escondites, secretos- y de nuevo me sorprendo con lo que la muerte cercana nos deja en las manos, además de un escalofrío. ¿Un padre puede dejar una casa para siempre, una herencia, un lugar donde refugiarse? Sí, claro que puede. Lo que nadie espera, lo que una persona ávida de riqueza y patrimonio no se espera, es que esa casa sea la de la ficción. Cuando llegué al final de esta novela-en-cuentos, me dieron ganas de volver al principio, de no obedecer ninguna ley de verosimilitud o realidad, entrar en esa casa que nos brinda Enrique Vila-Matas y llenar con mi propia palabra -escenario del crimen- todas esas habitaciones vacías que puede tener un libro de memorias. ¿De quién son las memorias, tan traicioneras y cambiantes? ¿Quién habla en estas páginas que te absorben, el ventrílocuo o el muñeco, a qué recuerda esta voz? Recuerda a Enrique Vila-Matas.
Para el que quiera leer más y mejor:
ResponderEliminarhttp://www.enriquevilamatas.com/obra/l_unacasaparasiempre.html
Chicas: ahí abajo he puesto una cosa que no sé si sirve de mucho, pero menos es nada. Imagino que estáis conformes. Tampoco implica demasiado tenerlo puesto, pero supongo que es mejor que no tenerlo.
ResponderEliminarIvo Serenatha and Friends: thanks!
Absolutamente de acuerdo con tu apreciación de Una casa para siempre!
ResponderEliminarMe gusta Vila- Matas, su mundo siempre tan literario y vital, qué es qué y dónde acaba o empieza el qué?
ResponderEliminarÉste no lo he leído, tendré que buscarlo, tiene muy buena pinta...
(Mejor que esté, que no ésté, tienes razón, Fusa, aunque nunca he tenido muy claro si serviría de algo)