Porque Primera novela, si se quiere ser simple y acotador, va del paso de la infancia a la edad madura, que no adulta, y Matia, con catorce años, está descubriendo tantas cosas que la dañan, que la incomodan y que le hacen dar un brinco, con la guerra atrás, lejana de la isla, pero inquietante, un gran brinco de las sandalias a medio abrochar a las uñas esmaltadas y secretas bajo algún zapato elegante. Con la muerte de la madre y todo lo oscuro de su padre que anda desaparecido, Matia tiene que abandonar su hogar y vivir con su abuela, doña Práxedes. La isla se convierte en un lugar apartado del mundo: la guerra sólo llega por los periódicos que mira y remira la abuela. Para Matia y Borja, su primo, y para todos los niños de la isla, la guerra no es un hecho terrible como todos los mayores aseguran. Ellos son más libres, no van al colegio, tienen total independencia. No hay ataduras. Y, aún así, ese verano es decisivo para todos ellos, consiguen dar con tantos secretos que esconde la isla de antes. El corazón de Matia se ha partido en dos y ya, aunque no lo sepa todavía, ya nunca más podrá recomponerse del todo, siempre va a quedarle una pieza perdida, imposible de encontrar. Y la forma excelente de narrar de Ana María Matute trata con delicadeza y ternura ese paso macabro que es seguir sin entender nada, pero poner cara de que sí, de que se es mayor y se comprenden las injusticias y las barbaridades. La autora te adentra en la vida de la niña sin fuerza: te encuentras ahí, en la isla, desconociendo tantas cosas. Y pronto caes en la cuenta de que nada de lo que se ha contado ha sido casualidad, todo está tan bien medido que el final se va cada vez más ajustando hasta que llega y, entonces, no te queda otra que deshilachar la historia y preguntarte qué vino primero y cómo te ha conducido hasta ahí sin que lo sospeches. Amar a un personaje así es una tragedia cuando cierras el libro. A mí, por suerte, todavía me quedan los otros dos para despedirme de la dulce y listísima Matia.
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lunes, 7 de diciembre de 2009
Primera memoria, Ana María Matute
Porque Primera novela, si se quiere ser simple y acotador, va del paso de la infancia a la edad madura, que no adulta, y Matia, con catorce años, está descubriendo tantas cosas que la dañan, que la incomodan y que le hacen dar un brinco, con la guerra atrás, lejana de la isla, pero inquietante, un gran brinco de las sandalias a medio abrochar a las uñas esmaltadas y secretas bajo algún zapato elegante. Con la muerte de la madre y todo lo oscuro de su padre que anda desaparecido, Matia tiene que abandonar su hogar y vivir con su abuela, doña Práxedes. La isla se convierte en un lugar apartado del mundo: la guerra sólo llega por los periódicos que mira y remira la abuela. Para Matia y Borja, su primo, y para todos los niños de la isla, la guerra no es un hecho terrible como todos los mayores aseguran. Ellos son más libres, no van al colegio, tienen total independencia. No hay ataduras. Y, aún así, ese verano es decisivo para todos ellos, consiguen dar con tantos secretos que esconde la isla de antes. El corazón de Matia se ha partido en dos y ya, aunque no lo sepa todavía, ya nunca más podrá recomponerse del todo, siempre va a quedarle una pieza perdida, imposible de encontrar. Y la forma excelente de narrar de Ana María Matute trata con delicadeza y ternura ese paso macabro que es seguir sin entender nada, pero poner cara de que sí, de que se es mayor y se comprenden las injusticias y las barbaridades. La autora te adentra en la vida de la niña sin fuerza: te encuentras ahí, en la isla, desconociendo tantas cosas. Y pronto caes en la cuenta de que nada de lo que se ha contado ha sido casualidad, todo está tan bien medido que el final se va cada vez más ajustando hasta que llega y, entonces, no te queda otra que deshilachar la historia y preguntarte qué vino primero y cómo te ha conducido hasta ahí sin que lo sospeches. Amar a un personaje así es una tragedia cuando cierras el libro. A mí, por suerte, todavía me quedan los otros dos para despedirme de la dulce y listísima Matia.
2 comentarios:
Si hay algún libro que quieres que reseñemos y no está en nuestro archivo, dínoslo. A lo mejor alguna de las colaboradoras se lo ha leído y puede escribir sus impresiones, o, si no, quizá directamente lo añada a su lista de pendientes y lo acabe leyendo. Escríbenos tu propuesta. Y no dejes de decirnos todo lo que se te pase por la cabeza.
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Uno de esos libros que tengo para releer después de tantos años... ummm.
ResponderEliminarPero entre las líneas de mi memoria recuerdo el argumento y las sensaciones tal cual las cuentas. Imprescindible Matute, como tantas otras.
Ciertamente que en nuestra niñez intenta forjarnos una disciplina, religión, política y, no es nada más y simplemente reducido a ponernos una marca para que los amos reconozcan a que rebaño pertenecemos. Porque por esa razón se inventaron las fronteras, ordeñar a las pobres ovejitas. Su despiece, su dolor, forma parte del insensible lobo de dos patas que se le cae la baba frente a su banquete.
ResponderEliminarUn abrazo Rayuela y, demás colaboradores amantes de las letras.